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Duelo: recomendaciones para afrontarlo (parte I)

Con este post comienzo la parte final acerca del proceso de duelo, por lo que quisiera compartirles algunas sugerencias que realizan algunos expertos sobre el tema, así como referencias bibliográficas que abordan esta temática. Bueno, pues sin más, porque es bastante materia.

Como primera sugerencia bibliográfica les recomiendo el libro Aprender de la pérdida (editorial Paidós), escrito por el psicólogo Robert Neimeyer, el cual ofrece un completisimo abordaje acerca del proceso de duelo, que abarca aspectos teóricos acerca del duelo, indicaciones para  identificar duelos patológicos, sugerencias para quien sufre el duelo y para las personas que están cerca de quién los sufre así como herramientas para superarlo. De este libro les comparto de este libro los dos siguientes temas:

Robert Neimeyer (Fuente: http://terapiacognitiva.net)

10 pasos prácticos para adaptarse a un duelo (Robert Neimeyer, 2001)

  1. Tomarse en serio las pequeñas pérdidas. Se sugiere darnos oportunidda de “vivir” las micropérdidas que vamos teniendo a lo largo de la vida -por ejemplo, cuando un amigo se muda lejos de nosotros, cuando dejamos una casa o se muere una mascota. Esto nos instruye acerca del significado de la vida y la muerte.
  2. Tomarse tiempo para sentir. Se sugiere encontrar algunos momentos de tranquilidad para estar solos y sin distracciones y escribir en privado sobre experiencias y reflexiones en momentos de cambio, lo cual mejora la sensación de alivio y comprensión.
  3. Encontrar formas sanas de descargar el estrés. Por ejemplo, a través del ejercicio, el entrenamiento en relajación o la oración.
  4. Dar sentido a la pérdida.
  5. Confiar en alguién. Encontrar personas, que pueden ser familiares, amigos, religiosos o terapeutas, a las que se les pueda explicar lo que se experimenta con respecto al duelo.
  6. Dejar a un lado la necesidad de controlar a los demás. Reflexionar acerca de que las otras personas afectadas por la pérdida tienen su propia manera de elaborarla y siguen su propio ritmo.
  7. Ritualizar la pérdida de un modo que tenga sentido para nosotros.
  8. No resistir al cambio. “Abrazar” los cambios que propician las pérdidas, buscando las oportunidades que presentan para el crecimiento, independientemente de lo agridulces que puedan resultar.
  9. Cosechar el fruto de la pérdida. La pérdida hace que revisemos nuestras prioridades vitales y podemos buscar oportunidades para aplicar lo que nos enseña a proyectos y relaciones futuras.
  10. Centrarse en las propias convicciones religiosas. Utilizar la pérdida como una oportunidad para revisar y renovar las creencias religiosas y filosóficas que ya dábamos por supuestas, buscando una espiritualidad más profunda y templada.

No sé si a ustedes les ha pasado, pero a mi si, que realmente aunque hayas experimentado muertes en tu propia historia de vida, es difícil saber qué hacer o qué decir cuando los que sufren la pérdida son amigos/as cercanos. En este sentido, Neimeyer nos comparte algunas sugerencias acerca de lo que es recomendable hacer y no hacer en estas situaciones:

Aprender de la pérdida. Autor: R. Neimeyer Ed. Paidós

Qué hacer y qué no hacer para apoyar a alguien que esta sufriendo una pérdida (Neimeyer, 2001)

NO Obligar a la persona que ha sufrido la pérdida a tener que sentirse bien siempre, diciendo: “lo estás haciendo muy bien”. Debemos dejar que la persona tenga sentimientos perturbadores sin tener la sensación de que nos está defraudando.

SI Abrir las puertas a la comunicación. Si no sabe qué decir, pregunte: “¿cómo estás hoy?” o “he estado pensando en ti. ¿Cómo te está yendo?”

NO Decirle a la persona que ha sufrido la pérdida que “tiene” que hacer. Esto refuerza la sensación de incapacidad.

SI Escuchar un 80% del tiempo y hablar un 20%. Tanto usted como la persona que ha sufrido la pérdida pueden aprender cosas en el proceso.

NO Decir “llámame si necesitas algo”. La persona que ha sufrido la pérdida capta la idea de que nuestro deseo implícito es que no se ponga en contacto con nosotros.

SI Ofrecer ayudas concretas y tomar la iniciativa de llamar a la persona. Si además respetamos la intimidad del superviviente, éste valorará nuestra ayuda concreta con las tareas de la vida cotidiana.

NO Sugerir que el tiempo cura todas las heridas. Las heridas de la pérdida no se curan nunca por completo y el trabajo del duelo es más activo de lo que sugiere esta frase.

SI Esperar “momentos difíciles” en el futuro, con intentos activos de afrontar sentimientos y decisiones difíciles durante los meses que siguen a la pérdida.

NO Hacer que sean otros quienes presten la ayuda. Nuestra presencia y preocupación personal es lo que marca la diferencia.

SI “Estar ahí”, acompañando a la persona.

NO Decir : ”sé cómo te sientes”. Cada persona experimenta su dolor de una manera única, lo mejor que podemos hacer es invitar al afectado a compartir sus sentimientos, en lugar de dar por supuesto que los conocemos.

SI Hablar de nuestras propias pérdidas y de cómo nos adaptamos a ellas. Aunque es posible que esa persona en concreto tenga un estilo de afrontamiento diferente al nuestro, este tipo de revelaciones pueden servirle de ayuda.

NO Utilizar frases de consuelo, como: “hay otros peces en el mar” o “los caminos del Señor son insondables”. Esto sólo convence a la persona de que nos preocupemos lo suficiente por entenderla.

SI Establecer un contacto físico adecuado, poniendo el brazo sobre el hombro del otro o dándole un abrazo cuando fallan las palabras.

NO Intentar que la persona se dé prisa en superar su dolor animándola a ocupar su tiempo, a regalar las posesiones del difunto, etc.

SI Ser paciente con la historia de la persona que ha sufrido la pérdida y permitirle compartir sus recuerdos del ser querido. Esto fomenta una continuidad saludable en la orientación de la persona a un futuro que ha quedado transformado por la pérdida  

Realmente son de gran utilidad estas sugerencias que nos presenta Robert Neimeyer y quién quiera profundizar en su propuesta le invitaría a que consultará su libro. En el próximo post, que será el ultimo de esta serie, les traeré una serie de recomendacionesde otro afamado psicólogo -Jorge Bucay-, además de retomar el tema de las canciones como apoyo al proceso de duelo, con un par de temas que me hizo llegar una psicóloga sudamericana que es lectora de este blog y que trabaja con estos temas. Saludos!!!!!!

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  1. octubre 8, 2010 a las 11:22 pm

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