La importancia de los Héroes

La mayor parte de los niños tienen algún héroe en su infancia a quien admiran, ya sea una persona real -los padres, deportistas, estrellas de rock, etc.- o ficticios -personajes de película, comics, novelas, etc.  Un ejemplo de esto, son las modas que se llegan a establecer a partir de estas figuras de gran impacto, como fue el caso en los 60s del clásico corte de pelo tipo “Beatle” o en los 70s del corte tipo “Farrah Fawcett”, o en los 90s en México recuerdo a las niñas que traían unas “donitas” en las muñecas de sus manos, tal y como lo hacía la cantante Fey. Estas figuras a las que admiramos cobran una importancia especial en esta etapa de la niñez, ya que mentalmente vincula al niño con el mundo adulto a un nivel “ideal”, de ahí la importancia que cobran estas figuras que se vuelven modelos a seguir. Psicólogos como Albert Bandura han señalado las consecuencias que tienen en la infancia y adolescencia la pura observación del comportamiento de otras personas. En su más clásico experimento, encontró que los niños que veían a otros niños comportandose de manera agresiva, repetían más facilmente estos comportamiento en comparación de otros niños que observaban a otro grupo de pares que se comportaban de manera no agresiva (chequen el video de youtube con la descripción general de este experimento).

Conforme vamos creciendo también es normal que veamos a nuestros héroes de una forma más “humana”, es decir, ya no los vemos como “super hombres” o “supermujeres”, y vamos reconociendo que además de sus cualidades que admiramos tienen defectos como cualquier persona. Para cuando somos adultos,  a los “superheroés” de la infancia, incorporemos otros modelos o heroés adultos -La madre Teresa de Calcuta, Barak Obama, Winston Churchill, El DalaiLama, etc. En esta etapa de nuestra vida ya no queremos ser un “clon” exacto de nuestros ídolos, pero que si admiramos determinadas cualidades que nos gustaría emular.

En resumen, las personas o personajes que son nuestros heroés van marcando en cierto nivel nuestras vidas, para bien o para mal. En este sentido, el psicólogo social Phillip Zimbardo, cree importante que desde la niñez se fomente la exposición y apreciación de héroes con rasgos positivos. Este psicólogo menciona que se debe de dar importancia a los “héroes” cotidianos, es decir, a aquellas personas que no tienen “superpoderes” o “superhabilidades”, que son como nosotros, pero que actuaron de forma heroíca cuando la circunstancia lo ameritaba. En la revista online Kindsein.com Zimbardo comenta lo siguiente acerca de esta propuesta que plantea:

La mayoría de los niños son buenos la mayor parte del tiempo, es tarea de los adultos crear entornos vitales en los que jueguen, estudien y trabajen en lo que desarrolle lo mejor de la naturaleza humana, a la vez que reducen la tentación de deslizarse por la peligrosa pendiente que lleva hacia las malas acciones.

Mi nueva misión en la vida… apareció mientras escribía el último capítulo de Lucifer. Al volver a pensar sobre el concepto de Hannah Arendt de la “banalidad del mal” como un tipo de excursión temporal y localmente específica en el terreno del mal para cualquier persona normal, me di cuenta de que faltaba su contrapunto… la “banalidad del heroísmo” que describe a personas normales que se involucran en acciones extraordinarias de servicio a la humanidad —en particular, normalmente una situación que ocurre una vez en la vida… Mi posición es que la misma situación que puede detonar la “imaginación hostil” en aquellos que se convierten en agentes del mal puede inspirar la “imaginación heroica” por primera vez en cualquiera de nosotros.

Mi preocupación es cómo promocionar en nuestros niños esa imaginación heroica, conseguir que acepten el papel de “héroe a la espera” para una situación que llegará en algún momento de sus vidas cuando otros siguen sus caminos hacia el mal o hacia la indiferencia y, en lugar de eso, elijan actuar por otra persona o grupo o ideal sin pensar en su ganancia personal, ni siquiera el reconocimiento. Debo creer que crear una generación de esos héroes normales es nuestra mejor defensa contra el mal, ya sea en el campo de batalla, en las prisiones o en las oficinas centrales de las empresas.

Zimbardo pone como ejemplo a un hombre que se lanzó a las vías el metro en Estados Unidos para salvar a otro hombre que había caído tras un mareo. Esto también desarrollaría el concepto de que todos podemos ser heroés en nuestras vidas y que sólo falta que las circunstancias nos permitan actuar de manera heroíca. De ahí, la importancia de destacar la conducta de estos heroés cotidianos. En lo personal, esta idea me agrada, por lo que empezaré en el siguiente post con una serie mensual donde destacaré las acciones realizadas por diversas personas y que las podemos considerar heroícas y que estan relacionadas también con el ámbito de la Psicología Positiva. ¿Ustedes conocen a alguna persona qué consideren “héroe” por alguna acción que haya realizado? Sería interesante que nos contaran su historia. Por lo mientras también les comparto el video donde Phillip Zimbardo habla de las circunstancias que nos llevan a realizar actos de maldad y actos heroícos (en los últimos ocho minutos es donde se aborda la parte del heroísmo, por si les interesa sólo ver esta parte).

  1. Aún no hay comentarios.
  1. octubre 8, 2010 a las 11:22 pm

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s