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Hacia la equidad de género

igualdad_de_genero_348430251En los pasados posts he comentado brevemente acerca de la historia del feminismo, lo que implica también hablar del recorrido histórico hacia la equidad entre hombres y mujeres es una meta. En México, este recorrido es reciente, solo apenas en 1928 -hace menos de 100 años- el código civil establecía que la mujer podría prestar un trabajo siempre y cuando no perjudicara su hogar y el marido podría oponerse al trabajo de la mujer… hasta que Luis Echeverría realizó una modificación y permitió que el hombre y la mujer tuvieran la misma oportunidad de trabajar tiempo extraordinario. Solo apenas el 17 de octubre de 1953… se otorga el derecho a todas las mujeres de México mayores de edad para sufragar su voto en las diferentes elecciones del país (Nota de El Siglo de Durango).

Un factor importante para alcanzar una equidad entre hombres y mujeres es reconocer los aspectos en los que todavía no se han alcanzado estas condiciones de equidad. Lamentablemente México es situado en el lugar 93 -de 128- dentro del índice mundial de equidad de género. De acuerdo al portal de noticias CIMAC, algunos elementos importantes de este estudio son los siguientes:

 El Informe mide la dimensión de la brecha de género en cuatro áreas críticas de inequidad entre hombres y mujeres:

1) Participación y oportunidades económicas: revela resultados relativos a salarios, niveles de participación y acceso a puestos de trabajo calificado.

2) Logros académicos: revela resultados relativos al acceso a la educación básica y superior.

3) Poder político: revela el nivel de representación en estructuras con poder de decisión.

4) Salud y supervivencia: revela la relación entre expectativa de vida y género.

 La lista de menor a mayor brecha de género está encabezada por Suecia, seguida por otros países nórdicos, y la concluye Yemen. Según el índice, el país de América Latina con menor desigualdad es Cuba, en el lugar 22, seguido por Colombia en el 24, Costa Rica en el 28 y Argentina en el 33. El último es Guatemala en el lugar 95. México está en el 93. Entre los países industrializados, Estados Unidos se ubica en el puesto 31, después de haber registrado mejores índices de participación política de las mujeres, pero un descenso en la participación económica. Alemania ocupa el número 7, España el 10, el Reino Unido el 11, Suiza el 40, Francia el 51, y Japón el 91.

 Es importante analizar los aspectos específicos que generan equidad en cada comunidad. En este sentido, Amartya Sen, Premio Nobel de Economía en 1998, en un artículo publicado en la revista Letras Libres destaca los siguientes tipos de inequidad:

  • mujeres-interior Desigualdad en la mortalidad. Se manifiesta de manera brutal en un índice desproporcionadamente alto de mortalidad para las mujeres, con el consecuente predominio de los varones en la población total. La preponderancia numérica de las mujeres es, por el contrario, común en las sociedades en donde los prejuicios de género casi no interfieren en la nutrición ni en el acceso a los servicios de salud. Lo desigual de la mortalidad se ha observado y documentado ampliamente en el norte de África y en Asia, incluidas China y las naciones del sur de Asia.
    Desigualdad en la natalidad. Dada la preferencia que se tiene por los niños varones en las sociedades dominadas por los hombres, la inequidad de género puede manifestarse en la inclinación de los padres a tener un hijo en lugar de una hija. Con el acceso a las técnicas modernas para determinar el género de un feto, el aborto sexoselectivo se ha vuelto común en muchos países. Es una práctica generalizada en el Asia oriental, sobre todo, y en China y Corea del Sur en particular; pero también se advierte en Singapur y Taiwán, y comienza a surgir como un fenómeno estadísticamente significativo en la India y en otras partes del sur de Asia. Se trata de un sexismo de alta tecnología.
    Desigualdad de oportunidades básicas. Aún quedan muchas maneras de dejar a las mujeres en desventaja. Afganistán es quizás el único país en el mundo cuyo gobierno decidió impedir activamente el acceso de las niñas a la escuela (el régimen talibán combinaba ésta con otras formas masivas de desigualdad de género), pero hay muchos países en Asia y África, e incluso en Latinoamérica, donde las niñas tienen una oportunidad mucho menor de asistir a la escuela que la que tienen los niños. Otras deficiencias relacionadas con las oportunidades básicas que se ofrecen a las mujeres van desde la falta de estímulos para desarrollar talentos personales, hasta la participación no equitativa en las funciones sociales de la comunidad.
    Desigualdad de oportunidades especiales. Aun donde hay relativamente poca diferencia entre los hombres y las mujeres en cuanto a oportunidades básicas -incluida la escuela-, las oportunidades para la educación superior pueden llegar a ser mucho menores para ellas que para ellos. A veces este tipo de asimetría se ha fundamentado en la idea aparentemente inocua de que los “terrenos” de las mujeres y de los hombres son simplemente distintos.
  • Desigualdad profesional. Tanto en el acceso al empleo, como en la posibilidad de ascender a puestos mejores, las mujeres enfrentan con frecuencia obstáculos mayores que los hombres. En un país como el Japón puede ser bastante difícil el ascenso a puestos elevados parece ser mucho más problemático para las mujeres que para los hombres.
    Desigualdad en las posesiones. En muchas sociedades, las propiedades básicas, como las casas y la tierra, suelen estar repartidas de una manera muy asimétrica. La falta de reclamaciones sobre la propiedad puede debilitar la voz de las mujeres, pero también puede hacerles más difícil la participación y el desarrollo en actividades comerciales, económicas e incluso sociales.
    Desigualdad en el hogar. Las desigualdades fundamentales son frecuentes en las relaciones de género dentro de la familia y en el hogar, y pueden adoptar muy distintas formas. Es bastante común en muchas sociedades que se dé por sentado que los hombres naturalmente trabajarán fuera de casa, mientras que las mujeres sólo podrán hacerlo si tienen la posibilidad, y sólo en tal caso, de combinar ese trabajo con las diversas obligaciones domésticas, ineludibles y desigualmente repartidas. El alcance de esta falta de equidad incluye no sólo relaciones desiguales dentro de la familia, sino desigualdades derivadas de ellas y que tienen que ver con el trabajo y el reconocimiento en el mundo exterior. Por otro lado, la establecida persistencia de este tipo de “división” del trabajo, o sobrecarga, puede tener también efectos de largo alcance en la manera de entender y valorar los distintos tipos de trabajo en los círculos profesionales. En los años setenta, cuando empezaba yo a investigar sobre la desigualdad entre los géneros, recuerdo la fuerte impresión que me causó el hecho de que el Manual de requerimientos nutricionales de la Organización Mundial de la Salud, al presentar los “requerimientos calóricos” para distintos grupos de personas, decidiera clasificar el trabajo doméstico como una “actividad sedentaria” que requiere un mínimo gasto de energía. Me fue imposible determinar exactamente cómo se obtuvo ese dato tan notable.

En México, de acuerdo al índice de equidad ya citado, las áreas en que existe un mayor rezago son: la participación y oportunidades económicas (lugar 109); desarrollo de políticas de empoderamiento (lugar 57) y en el sector educativo (lugar 49); mientras que en el área de la salud y expectativa de vida se situa en los primeros puestos.

 Algunas fuentes periodísticas señalan los siguientes aspectos:

“En la Ciudad de México se llega a dar una diferencia de hasta 35% en materia de salario realizando el mismo trabajo” (Alvarez Icaza en una nota de Excelsior)

“Las mujeres realizan dos tercios del trabajo del mundo y sin embargo, reciben sólo el 10% del ingreso mundial. Deben ser remuneradas igual que el hombre, pero el hecho de que se puede embarazar, de que se puede enfermar su hijo, y de que puede faltar al trabajo, todo esto se le consideran agravantes y en automático el sueldo es menor”. (La delegada de la Secretaría de Desarrollo Social en Tamaulipas en una nota de Milenio)

 Creo que con estos datos, nos queda claro que hay todavía mucho por alcanzar, y es importante que sigamos avanzando en la búsqueda de esta equidad de género, ¿ustedes que piensan?

  1. diciembre 6, 2010 a las 2:00 am

    Hola Felicia, la duda que plantea rebasa en mucho los alcances de este blog, no menciona desde donde escribe, pero si esta en México le sugeriría ponerse en contacto con la Comisión Nacional de Derechos Humanos, en específico con los encargados del programa de derechos de la niñez, le dejo los datos y ojalá y le sean de utilidad:
    Teléfonos: conmutador 56 31 00 40
    Lada sin costo: 01800 869 0000
    Correo electrónico: victoria_adato@cndh.org.mx

  2. felicia
    diciembre 5, 2010 a las 9:37 pm

    necesito ayuda pues mi nieto de seis anos fue agredido por la directora de su colegio catolico igual que mi hija-su mama-. la directora descontrolada lo acusaba de besar a otro varoncito en la b oca. el nino fue estigmatizado todo el ano en la escuela a pesar de su corta edad. deseo realizar una den uncia. adonde nos dirigimos

  3. enero 18, 2010 a las 2:59 pm

    me parece muy bien que hablemos de quidad de genero pero seria muy bueno que lo respetaramos, muchas personas hablen de equidad de genero unas en contra y otras a favor y pienso que seria justo ser compresinvos de igual manera con la gente homosexual pues muchos piensan que ellos son los que menos tienen derecho a la equidad. respenten sus vidas cada quien sabe lo que hace y lo que es y no los podemos cambiar.. la equidad es muy imposrtante en la sociedad y la debemos de tomar en cuenta cuando veamos homosexuales, mujeres embarazadas… etc..;D

  4. Fernanda Navarro
    noviembre 19, 2009 a las 12:22 am

    hola! quiera pedirles de favor si alguien me podria mandar informacion lo antes posible a este mail (mafernafer@hotmail.com) sobre la equidad de generos en corea del sur.
    gracias!

  5. FraNciSco JaVieR
    mayo 27, 2009 a las 10:38 am

    Gracias por tu comentario, estoy de acuerdo en que este es un tema importantísimo, y una explicación completa seguramente excede lo que se puede comentar en los post de este blog, te prometo volver a estos temas proximamente, en cuanto acabè de comentar los temas de fortalezas personales, que ahora estoy escribiendo en el blog. ¿tendrías algùn ejemplo que compartirnos también? Saludos,

  6. daniza
    mayo 26, 2009 a las 7:41 pm

    quisiera que pongan algunos ejemplos de este tema que estan importante para la sociedad , sepan y comprendan que es equidad de genero

  1. enero 3, 2011 a las 2:50 pm
  2. octubre 4, 2009 a las 12:03 am

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